La Fiesta
de la Virgen de Guadalupe movilizó a más de 10,6 millones de personas hacia su
santuario en Ciudad de México, donde se conserva la imagen original aparecida
en la tilma de San Juan Diego hace casi 500 años.
De
acuerdo al Gobierno de Ciudad de México, se reportó un “saldo blanco”, en
referencia a la ausencia de muertes, “ante la llegada de 10 millones 603 mil
peregrinos a la Basílica de Guadalupe en la capital del país, con motivo del
festejo Guadalupano”.
La cifra
de asistentes se registró entre el 9 y el 12 de diciembre, y fue superior a la
de 2017, en que 7 millones 280 mil peregrinos visitaron la Basílica de
Guadalupe para la fiesta de la Virgen.
La
multitudinaria peregrinación, una de las más grandes del mundo, motivó el
despliegue de más de 22 mil funcionarios públicos en el marco del operativo
“Bienvenido Peregrino”.
Para la
directora de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México, Marilú
Esponda, la masiva afluencia a la Basílica de Guadalupe deja claro que “la fe
de nuestro pueblo por su Madre está a flor de piel, está viva”.
Marilú
Esponda destacó que el fervor popular se evidenció en las “muchísimas historias
de personas que venían desde otros estados, desde muy lejos, cada uno con su
propia historia, sus propias necesidades, manifestándole a la Virgen su
agradecimiento o sus varias peticiones”. Esta devoción, destacó, “nos llena de
esperanza en este momento en el que vivimos en nuestra sociedad”.
En su homilía por la Misa de las Rosas, al mediodía del 12 de diciembre,
el Cardenal Primado de México, Carlos Aguiar, destacó que en la Virgen de
Guadalupe “encontramos el apoyo, la protección, el cuidado y sobre todo el amor
de una madre que nos conduce hacia su hijo, fuente de la sabiduría”.
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