Frase

Conoce el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en México.


Cada año millones de personas acuden a rezar a María, la Madre "que nos lleva en su regazo", Ella también nos dice hoy: "No se perturbe tu corazón, no temas".

martes, 5 de septiembre de 2017

- El ángel mensajero de la Virgen de Guadalupe

Por algunos escritos de muy mala factura, desgraciadamente, se ha introducido la idea de que el ángel que está a los pies de la Virgen de Guadalupe es un añadido, es decir, que alguien pintó después este ángel; esto totalmente es falso, el ángel es original y siempre ha formado parte de la Imagen completa de Guadalupe e, incluso, tiene un significado muy importante en la interpretación total de esta sagrada Imagen.
  Como decimos, formando parte integrante de la Imagen, a los pies de la Virgen, se encuentra un ángel un tanto extraño ya que tiene cara de niño y una cierta calvicie por sus pronunciadas “entradas”, que indican vejez; además, sus alas no son de paloma sino de águila que tienen tres colores: azul intenso; blanco amarillento o color marfil y, finalmente, rojo. El color azul de las alas en muchas ocasiones se confunde con el verde y esto no es extraño pues a la distancia y según el ángulo y la luz se torna un tanto verdoso, pero viéndolo de cerca, como he tenido la oportunidad de hacerlo, es azul.
  Si bien, para los españoles es un ángel extraño por sus colores y la forma de sus alas, en la mentalidad indígena es perfectamente coherente y armonioso con todo. Recordemos que el águila era el ave que más alto volaba y simbolizaba al sol mismo, ya que era el ser viviente que más se le acercaba y llevaba la esencia del alimento a los dioses para sustentarlos; es decir, el águila transportaba entre sus garras los corazones y la sangre de las víctimas que habían sido sacrificadas para el sustento de los dioses, llevaba la cosecha de la vida, la cosecha de los corazones y de la sangre consagrada para alimentar a la divinidad. Además, el águila era un ser muy importante para México, ya que por un águila los mexicas o aztecas supieron el lugar preciso para la edificación del su primer templo, como lo profetizaban sus mitos, y con este templo iniciaron la fundación de su imperio.
 Hay que recordar también dos elementos sumamente importantes para poder captar la verdadera interpretación de este mensajero alado. Lo primero es que para los indígenas el anciano dentro de la comunidad era la persona más importante pues el anciano es quien sustentaba la autoridad, la sabiduría, la tradición, la identidad, la cultura; en una palabra, representaba la raíz que para los indígenas quería decir: la verdad. Lo segundo, es que los indígenas habían concebido la plenitud del universo en cuatro rumbos que lo abarcaban todo, y cada uno de estos rumbos era representado precisamente por los colores de las alas del ángel, aunado al color oscuro de la luna.
  Así pues, en síntesis, el ángel que está a los pies de la Virgen de Guadalupe es un ángel con alas de águila con colores de la verdad del universo, mensajero, niño-anciano a la vez, lleno de fuerza y, al mismo tiempo, de sabiduría; y este mensajero nos muestra el verdadero alimento que es el mensaje de Amor que representa toda la figura de Santa María de Guadalupe, quien nos trae en su inmaculado vientre a Jesús, el amor pleno y total, y lo viene a entregar a todos los seres humanos en un templo, casita sagrada, manifestación de una nueva civilización del Amor. 
  Es un ángel en la raíz de la Imagen de Guadalupe, que con la mano derecha toma el manto azul con estrellas que representa el universo y con la izquierda toma el vestido color rosa-salmonado con flores que representa la tierra, y de esa manera une cielo y tierra; además, con los colores de sus alas que junto con el color de la luna negra están conjuntando los cuatro rumbos del universo, raíz del Universo, que además significaba la casa del Dios Omnipotente.
  Esto nos confirma nuevamente la coherencia absoluta de todo el mensaje; ya que es en el templo, en la “casita sagrada”, en la iglesia, donde se celebra el sacramento central del amor: la Eucaristía; por lo tanto, está manifestando una enorme y crucial verdad. Es como si María dijera: no son ustedes los que pretenden alimentar a los dioses con la sangre y los corazones de las víctimas en la piedra de los sacrificios; sino que es mi Hijo, Jesucristo, el verdaderísimo Dios por quien se vive, el Dueño del cielo y de la tierra, el Dios de la cercanía y de la inmediación, quien se ofrece a ustedes como alimento. Como Jesús mismo lo expresa: “En verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del Hombre, y no beben su sangre, no viven de verdad. El que come mi carne y bebe mi sangre, vive de vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es comida verdadera y mi sangre es bebida verdadera. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que vive, me envió, y yo vivo por él, así, quien me come a mí tendrá de mí la vida. Este es el pan que ha bajado del cielo, no como el que comieron vuestros antepasados, los cuales murieron. El que coma este pan vivirá para siempre.” (Jn 6, 52)
  El Dios Omnipotente es quien se entrega por amor en el sacrifico de la cruz. Santa María de Guadalupe es quien porta en su vientre inmaculado a su Hijo amado, Jesucristo, que se entrega totalmente en un encuentro lleno de amor. El Papa Benedicto XVI manifestó la fuerza profundamente amorosa de este acto de entrega total de parte de Dios: “El hombre vive de la verdad y de ser amado –dijo el Santo Padre–, de ser amado por la Verdad. Necesita a Dios, al Dios que se le acerca y que le muestra el sentido de su vida, indicándole así el camino de la vida. Ciertamente, el hombre necesita pan, necesita el alimento del cuerpo, pero en lo más profundo necesita sobre todo la Palabra, el Amor, a Dios mismo. 


- Venimos a verla y a que Ella nos mire

La Iglesia Particular de Orizaba, pueblo de Dios que camina al cielo, viene desde la región de las altas montañas de Veracruz, a ponerse a los pies de nuestra querida Madre, Santa María de Guadalupe, ‘la Madre del Verdadero Dios por quien se vive’. Venimos a verla y a que Ella nos mire, porque somos sus hijos y queremos sentirnos envueltos en su amor y ternura maternal”.
  Así lo afirmó el Obispo Mons. Eduardo Cervantes Merino, al venir a “la casita” que Ella pidió que se le construyera; que es de Ella y de todos los bautizados, discípulos y misioneros de su Hijo Jesús. Es aquí donde de modo especial nos manifiesta su amor, oye nuestros lamentos y remedia nuestras miserias y dolores. Así se lo dijo a San Juan Diego y así nos lo repite a nosotros, aseguró.
  Puso de manifiesto que la familia de Dios que conforma la Iglesia de Orizaba, tiene un gran amor a nuestra Madre de Guadalupe y le rezan en familia, en los barrios, colonias y comunidades. Su imagen ocupa un lugar muy especial en templos y hogares, y hasta en parques y calles de la diócesis. Por ello la peregrinación es un signo de amor, veneración y confianza “de todos nosotros, pastores y pueblo de Dios, que buscamos y queremos en­contrar la mirada de nuestra Madre”, el abrazo que nos envuelve de calidez y fortaleza. “Queremos sentir su pro­tección y ánimo que nos invita a escu­char a su Hijo y hacer lo que Él nos diga”, señaló.
  Aseguró que Santa María ha llenado de alegría y sentido la vida de la Nación Mexicana, y ha penetrado en la cultura de nuestros pueblos. En ese sentido hizo hincapié en los signos que trajeron de su cultura -- cantos, alabanzas, danza y banda--, la cual ha sido iluminada por la luz del Evangelio que es Jesús. “Es así que nuestra peregrinación fortalece el caminar al Cielo que cada día realizamos”.
  Mons. Cervantes puso de manifiesto la gratitud de su pueblo a Santa María, y su petición de que siga fortaleciendo su empeño para vivir las enseñanzas del Evangelio, en la familia y sociedad en general. “Queremos que las comunidades parroquiales crezcan en ardor evangélico para anunciar con alegría a Jesús, llevarlo con entusiasmo y valentía a nuestro modo de vivir y actuar”.
  Encomendó a las familias para que sean santuarios de vida y amor, donde se cuida la vida, se educa en la fe y “crezcamos en valores”. Y pidió porque Santa María les ayude a cuidar a la madre tierra que Ella bendijo con sus pies desde este Cerro del Tepeyac.
  Puso a los pies de la Madre del Cielo, las tristezas y necesidades que les lastiman, y resaltó que Santa María colma de fe y esperanza, enseña a vivir, e invita a construir comunión. Ella es modelo de seguimiento de Cristo y lo presenta para que lo conozcamos pues sólo Él es Camino, Verdad y la Vida. En este punto, agradeció a la Virgen por fortalecer nuestra vida en Cristo.

  “Ilumínanos para que con generosidad, laicos, religiosas, seminaristas, sacerdotes y obispo, elaboremos un proyecto diocesano en el que todos nos involucremos para responder a las necesidades de la evangelización del mundo de hoy…Bendícenos con la paz que tanto necesita nuestra región…”, oró ante la Reina de México.

- Santa María de Guadalupe está presente

La Basílica de Guadalupe recibió la primera peregrinación de la Diócesis de El Paso, Texas (USA). Su Obispo Mons. Seitz agradeció y expresó su alegría por estar en el Santuario. A quienes escuchaban la misa en la transmisión por radio, en la Diócesis de El Paso, les pidió unirse con sus oraciones.
  Reconoció que vienen a orar y a escuchar el mensaje que nuestra dulce Madre dijo a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin: “¿No estoy yo aquí que tengo el honor de ser tu madre?...”, y les indicó que nuestra Madre es una verdadera intercesora ante el Señor, “para nuestras vidas, para nuestra salvación”.
  Dios, subrayó, entiende esta necesidad humana, siempre dice la verdad, pero nosotros no siempre entendemos lo que está diciendo en nuestros corazones. Por eso su hijo Jesucristo vino para compartir nuestra vida, acercarse a nuestro sufrimiento y morir en la cruz, que fue una afirmación de su amor y su salvación.
  Indicó que en el Evangelio, Jesucristo da este mensaje cuando nos enseña que sólo se puede reconocer un árbol por sus frutos. En este sentido podemos entender por qué María, para nosotros los católicos, no es simplemente una mujer como todas. Como Madre nuestra, subrayó, Ella continúa produciendo buen fruto para sus hijos aquí en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, “no solamente podemos recordar cómo ha mostrado el amor de Dios, (además) podemos ver un signo incomparable de su amor: la Tilma de san Juan Diego”.

  Ella está presente, expresando su amor y ternura para sus hijos e hijas más necesitados: los pobres, los migrantes y refugiados, los enfermos, los que están en las periferias de la vida, así como estuvo presente para los indígenas en tiempos de san Juan Diego.

viernes, 1 de septiembre de 2017

- Panquetzaliztli, fiesta prehispánica

Fue presentando el libro “Pascua Florida, clave de la inculturación de Santa María de Guadalupe, Panquetzaliztli”, del P. Eduardo Chávez, quien fue el postulador de la causa de canonización de san Juan Diego, y es Doctor en Historia de la Iglesia.
  La publicación, que consta de 180 páginas, tiene como referencia distintas fuentes históricas que son comparadas en torno a la fiesta prehispánica del Panquetzaliztli, la cual celebraban los indígenas para honrar a su dios Huitzilopochtli, la deidad de la guerra; esta fiesta, que era precedida con grandes penitencias entre los indios, la hacían en el solsticio de invierno, cuando se encendía el Fuego Nuevo, y que coincidió con las fechas de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, en diciembre de 1531. Esta correspondencia de fechas no fue casual, puesto que la Virgen de Guadalupe quiso aparecerse a san Juan Diego en el tiempo justo, como un Nuevo Sol que alumbra a la humanidad, tras el ocaso del Quinto Sol del cual hablaba la mitología Tolteca y la de los grupos de habla náhuatl, y que se perfilaba para un momento de crisis como el que se vivía en aquel año, puesto que para los indígenas, el Sol llevaba diez años sin recibir su alimento sagrado: la sangre humana, y para los propios españoles, el ambiente estaba enrarecido con la perversión de los integrantes de la Primera Audiencia, que incluso llegaron a amenazar de muerte a Zumárraga, y los propios franciscanos llegaron a pensar en abandonar México.
  Frente a un numeroso auditorio, en el Casino Español, el P. Eduardo Chávez citó en distintos momentos al franciscano fray Bernardino de Sahagún, quien puso en tela de juicio el origen de la imagen de la Morenita, “anticipándose a los abogados del Diablo”, con lo que se valida que esta imagen no provenía de España, puesto que de haber sido así, jamás la hubiera cuestionado. “Varias fuentes ayudan a probar que esta imagen no provenía de España”, afirmó.
  Luego dijo que de 1548 –fecha en que murió fray Juan de Zumárraga, el primer obispo de México– al momento en el que designan a Alonso de Montufar, quien sería el segundo obispo, transcurrieron tres años de sede vacante, y aun así, pasó más tiempo para que él se presentara en México, de modo que fueron los propios frailes, como Bernardino de Sahagún, quienes continuaron el proceso de evangelización de los indios.
  También habló del nombre de Guadalupe: “La Virgen de Guadalupe jamás tuvo un nombre indígena; incluso las fuentes en lengua náhuatl la mencionan siempre como Santa María de Guadalupe”.
 El libro incluye algunas palabras de presentación del Card. Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, y de Mons. Enrique Glennie Graue, Rector de la Basílica de Guadalupe. Es una publicación del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos.
Continúa la inculturación de la Virgen de Guadalupe
El Acontecimiento Guadalupano no se limita a lo ocurrido en el Cerro del Tepeyac en diciembre de 1531
“El Acontecimiento Guadalupano no se limita a lo ocurrido en el Cerro del Tepeyac en diciembre de 1531, sino que se prolonga hasta nuestros días, cuando se conoce más y mejor a la Virgen de Guadalupe”, señaló el cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, durante la presentación del libro Panquetzalistli, Pascua Florida, Clave de la inculturación de Santa María de Guadalupe, del P. Eduardo Chávez.
  El cardenal Rivera puso como ejemplo la petición que recientemente le hizo un sacerdote de Israel para que enviara una imagen de La Morenita a la zona del valle, donde le quieren construir una capilla. En Israel, hay varios templos que tienen imágenes de la Virgen de Guadalupe, entre ellos, en Jerusalén y en Nazaret.
  También señaló que ha ido creciendo el número de peregrinos al Tepeyac desde que san Juan Diego fue canonizado por San Juan Pablo II.
  Luego mencionó que la fe en la Virgen de Guadalupe está sustentada por acontecimientos históricos, y que al paso de los años se acumulan nuevas revelaciones y conocimientos que dan certeza y permiten un mayor conocimiento de la Morenita.
  El Arzobispo de México también habló de la inculturación de la Virgen desde el momento de su aparición, que tuvo lugar durante el solsticio de invierno, fecha de especial relevancia para las culturas indígenas, no como algo casual, sino como parte de los planes de Dios para mostrar a su Hijo Jesucristo a través de la Virgen de Guadalupe. Los frutos de aquella inculturación están a la vista, dijo.
  Por su parte, Mons. Enrique Glennie, Rector de la Basílica de Guadalupe, dijo que para el conocimiento del tema guadalupano no solo son importantes las cifras de los peregrinos, sino la actitud que asumen en el santuario.
  Finalmente, se hizo un reconocimiento al trabajo del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, a cargo del P. Eduardo Chávez.


lunes, 14 de agosto de 2017

- Somos família con María de Guadalupe

Fieles de las regiones mazateca, mixteca y náhuatl, de la Prelatura de Huautla de Jiménez, se reunieron como familia ante Santa María de Guadalupe.
  Iniciaron la Eucaristía con un Rito de purificación - acto propio de los pueblos indígenas para pedir perdón a Dios, acompañado de oraciones y súplicas a Nuestro Señor. También ofrecieron la cera, una vela encendida que entregaron al obispo, reconociendo a Dios como dueño de todo lo creado, y pidiendo fortalecer su fe en Jesucristo que ilumina su caminar. Cabe señalar que se realizó la Misa Oaxaqueña, acompañada de la banda de viento tradicional; las lecturas bíblicas se realizaron en mazateco, mixteco y nahuatl
  El obispo José Armando Álvarez Cano expresó que han venido de las montañas de Oaxaca, con su cultura, sus bailes, su música y sus lenguas, a realizar oración y agradecer a la Virgen por sus dones y su presencia.
  En su homilía reflexionó sobre la Trinidad desde la experiencia de familia, que es distinta en cada uno, pero fundamental para el equilibrio, la felicidad y el desarrollo de las personas. Aclaró que la familia no sólo son los hermanos sino la comunidad, el país y la Iglesia. Añadió que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, en esa comunidad, por eso los seres humanos “tenemos necesidad de comunicarnos, de amarnos, de sentirnos parte de un grupo”, pero el pecado y el egoísmo han entrado a formar parte de nosotros.
  Anotó que hoy la familia pasa por una grave crisis; la familia mexicana está herida por la violencia, la corrupción y el abandono de sus autoridades, lo cual se agrava en sus pueblos, en donde además hay división, falta de oportunidades y la mayoría han tenido que emigrar buscando mejores condiciones de vida. Añadió que la familia humana también está herida por varias situaciones.
  Por ello vienen a orar, no a enajenarse, sino porque la oración sirve para tres cosas: tomar conciencia de una realidad que se vive; verla con esperanza y fortalecerse porque se coloca en manos de Dios; y actuar y comprometerse por aquello que se ora.
  Consideró “que todos somos conscientes de que no nos espera un camino fácil ni rápido”, y exhortó a tener paciencia para trabajar y empezar a sembrar “desde nuestras familias”, como ciudadanos, sociedad civil, y como cristianos desde la familia de la Iglesia. Hizo votos para que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, conduzcan este proceso y sea una realidad en las familias. “Que ellos sean nuestro modelo y fuente de santidad, y sobre todo, nuestra fortaleza”. 

- Destinatarios de la ternura de Dios

“Fuimos y seguimos siendo destinatarios de la ternura y la misericordia del Señor, de su proyecto de vida y de salvación, que se manifestó en las Apariciones de Santa María de Guadalupe”. Así lo afirmó El Obispo Eduardo P. Patiño Leal, durante la peregrinación de la Diócesis de Córdoba (en el Estado mexicano de Veracruz) al Santuario de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.
  Expresó gratitud a Dios y a María porque la gracia se sigue prolongando en la Sagrada Imagen; la contemplamos “revestida del sol, con la luna bajo sus pies”, La flor de cuatro pétalos dignifica su seno y señala el fruto bendito de su vientre que Ella ofrece para que nos dejemos iluminar.
  Nuestra Madre María de Guadalupe, dijo, se manifestó de modo excepcional como evangelizadora para tocar el corazón de los habitantes de estas tierras y mostrarles el infinito amor y misericordia de su Hijo Jesucristo. Cristo es sacerdote, mediador perfecto entre Dios y los hombres, porque es acreditado y digno de fe, fiel a la verdad del plan de su Padre Dios, compasivo y misericordioso. Tanto nos ama que aceptó morir por nosotros, y quiere ayudar a los que están sometidos a múltiples pruebas.
  El Dios que nos anunció nuestra Madre María, se compadeció de los pecados que nos destruían y destinaban a la muerte; resucitó y sigue todos los días vivo entre nosotros. Es Dios de vida. En este punto, el obispo resaltó que los veracruzanos, como otras familias de México y del mundo, “han sido testigos del desprecio por la vida y del cuerpo humano, que en ocasiones hasta se arroja en carreteras o ríos, cuerpos que ante el Creador son sagrados”.
  Por ello llamó, a los que hacen mal, a buscar el perdón del Señor: “Vean el inmenso dolor de las personas heridas…”. Resaltó que son muchas las situaciones que requieren el consuelo, el perdón y la paz, por eso desean, con María, asociarse a su Hijo Jesucristo y vivir el sacerdocio real recibido en el Bautismo.
  Pidió a los peregrinos dejar sus preocupaciones bajo la mirada y el regazo de Santa María, y permitir que el Espíritu de Jesús Resucitado les conforte y anime.

sábado, 5 de agosto de 2017

- Guadalupe, un mensaje para toda America

El Arzobispo de Los Ángeles (Estados Unidos) afirmó que las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en 1531 fueron el verdadero “evento fundador de la historia” de América. En su mensaje, indicó que “Guadalupe es la ‘llave’ para entender los tiempos en los que estamos viviendo”.
  Señaló que esta aparición mariana invita a preguntarse “cómo estamos viviendo nuestra fe católica y cómo estamos llevando la misión de la Iglesia en una sociedad ‘post cristiana’. Una sociedad que cada día se vuelve más y más hostil a nuestros valores y creencias”.
  En el caso específico de Estados Unidos, lamentó que “nunca ha vivido según los valores cristianos. Podríamos hablar del ‘pecado original’ de la esclavitud, del trágico maltrato a las poblaciones indígenas, las injusticias como el racismo y los millones de abortos que se practican cada año”. Frente a esta situación, el Prelado indicó que “necesitamos hacer la diferencia. No sólo por nosotros y nuestras familias, sino también por nuestra sociedad y cultura. Eso me lleva a hablar de Guadalupe”.
  Mons. Gómez indicó que las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en 1531 no fueron “un hecho aislado”, sino que se desprende de la “providencia de Dios”.“La Virgen no se apareció sólo para el pueblo mexicano. Sus intenciones eran continentales y universales”. Recordó que San Juan Diego narró que la Virgen le dijo “yo soy verdaderamente tu Madre compasiva; su Madre y la Madre de todos los moradores de esta tierra y de todas las demás naciones y pueblos ".   En ese sentido destacó que “en Guadalupe, la Madre de Dios vino para ser la Madre de las Américas. Guadalupe es el verdadero ‘evento fundacional’ en la historia de América. Y eso significa que es el verdadero evento fundacional en la historia de nuestro país y en la historia de los otros países del norte y el sur de América. Todos somos hijos de Guadalupe”.
  Destacó que estas apariciones de la Virgen “nos dan la historia alternativa de América. En el plan de Dios, este es un solo continente. Está destinado a comenzar una nueva civilización. Un nuevo mundo de fe”. “Unos pocos años después de esta aparición, millones de personas se bautizaron en México y a lo largo de América. Una gran ola de santidad recorrió los continentes e hizo surgir santos y héroes de la fe en cada país”.
  Mons. Gómez contó el testimonio de San Junípero Serra que llegó a América en un barco llamado “Nuestra Señora de Guadalupe” y que consagró su misión a esta advocación mariana. “necesitamos seguir el camino que la Virgen nos muestra, un camino de construcción de una nueva civilización de paz y verdad en América”.
  Al respecto, Mons. Gómez indicó que “en el corazón de los eventos de Guadalupe hay una historia de una vocación personal y una misión”, “la Iglesia en este país, y cada uno de nosotros, tiene la responsabilidad de continuar con la tarea que la Virgen le dio a San Juan Diego: ‘construir un santuario’ con nuestras vidas. Construir una sociedad que glorifique a Dios y que sea digna de la dignidad de la persona humana”, afirmó.
  “Cada uno de nosotros es parte de esa historia, de esa gran misión para América que comenzó con la visita de la Virgen de Guadalupe”. El obispo indicó que esta historia también evoca los temas de la educación, la vida, la cultura y la familia y dijo que estos sirven para crear una estrategia para dar un testimonio cristiano en la sociedad que cada vez más se va descristianizando.
  “A través de nuestro trabajo y nuestro estilo de vida Dios nos está llamando a ser testimonio de su salvación y de la diferencia que Jesucristo hace en nuestras vidas”. “Tenemos que compartir el hermoso tesoro de nuestra relación con el Dios vivo que se hizo hombre por nosotros, que dio su vida para salvarnos y nos dio una nueva humanidad”.
* La Basílica de Santa María de Guadalupe recibió la 1ª Peregrinación de la Arquidiócesis de Los Angeles, (USA) convocada por su pastor, el Arzobispo Mons. José Horacio Gómez, para establecer esta tradición anual como diócesis, y expresar su devoción a Santa María de Guadalupe.
Mons. Gómez, quien también es Vicepresidente de la Comisión Episcopal de los Estados Unidos de América, expresó la alegría de los peregrinos por estar en la Basílica de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe, para agradecer su intercesión y su presencia; presentar sus peticiones, en especial por los inmigrantes indocumentados, para que les siga protegiendo y les conceda una reforma migratoria en los Estados Unidos.
  En su homilía destacó que la Aparición de Nuestra Madre de Guadalupe a San Juan Diego forma parte del plan de Dios para la salvación; nos recuerda como Ella le pidió que fuera su mensajero, del amor y la presencia de Dios Nuestro Señor Jesús, “en nuestras vidas y en nuestras naciones”.
  Agregó que somos hijos e hijas queridísimos de Nuestro Señor, “y si lo pensáramos más frecuentemente, y nos diéramos cuenta todos los días, cuando nos levantamos, que Dios nos quiere tanto que ha pensado en nosotros desde la eternidad”, tendríamos un gran deseo de ser muy buenos hijos e hijas de Dios y de compartir la belleza de esa especial vocación que todos los seres humanos tenemos y podemos compartir. Exhortó a recordar siempre las palabras consoladoras de María Santísima de Guadalupe: ¿No soy yo tu Madre?, ¿no estás bajo mi sombra y mirada?, ¿no soy la fuente de tu alegría?, ¿no estás en el cruce de mis brazos? María de Guadalupe es nuestra Madre Santísima y siempre está con nosotros, aseguró.